Receptores nº 26 de Casa Paradizábal


La radiodifusión en Uruguay comienza a gestarse al promediar el años 1921, debido a la urgencia de las empresas productoras y comercializadoras de receptores. Así es que la compañía General Electric, anunció la exhibición y venta de receptores radiotelefónicos.

De esta forma los potenciales compradores enterados de experiencias radiotelefónicas en otras zonas del mundo, llenaron el local cortando el transito. Se debió recurrir a la policía para poner orden en medio de aquella histeria, no existiendo la oportunidad de explicar las limitaciones de aquellos aparatos que funcionaban “a galena”.

No habiendo emisoras, los compradores tan solo lograrían éxito en escuchar la estación radiotelegráfica CWA, Estación Cerrito, o algunos mensajes telegráficos de algún navío en el puerto de Montevideo. Rápidamente y para evitar males mayores se encargó a la General Electric de Argentina un transmisor de 10 vatios en antena para dar servicio a los receptores adquiridos.

Es entonces que a mediados del mes de agosto, la sucurrsal de la en Montevideo realizó pruebas experimentales, recibidas con mucha estática y poca música, con el transmisor, instalado en la Oficina de Claves de Casa de Gobierno. Los encargados de la experiencia fueron el mexicano Salvador Altamirano (gerente de General Electric en Uruguay) y los uruguayos Emilio Elena y Claudio Sapelli. Para emitir música se ponía el único micrófono disponible delante de la bocina de una “vitrola” a cuerda y con púa de acero, en la que hacían girar los frágiles discos de 78 revoluciones por minuto, usados por entonces.

En estos tiempos, son expedidas las primeras licencias de escucha por la Dirección General de Telegráfia sin Hilos. La n°1 fue para el presidente de la República Dr Baltasar Brum.

La Revista General Electric n° 14 bajo la pluma de Julio Martínez publicaba: "Si lo prodigioso, lo que parecía un bello cuento de hadas, fue desde ese momento, una hermosa realidad. La pequeña estación puesta en marcha por competentes manos, obedeciendo dócilmente a la idea para que fuera construida, hizo vibrar el éter, llevando la buena nueva ¡Montevideo inauguraba la primera estación radiotelefónica de broadcasting! Como por encanto, empezaron a surgir algunas antenas, muy pocas, de viejos aficionados."

Radio Paradizábal.

No obstante, la primera estación radiotelefónica con programación continuada y por tanto reconocida como la primer broadcasting de Uruguay fue Radio Paradizábal. Inaugurada el 6 de noviembre de 1922 con un equipo transmisor de 1 kilovatio que fuera adquirido por don Sebastián Paradizábal, en circunstancias muy curiosas.


Publicidad de Casa Paradizábal (1919)
En marzo de 1921 en Río de Janeiro, Brasil se estaba realizando una exposición sobre los alcances de la naciente radiotelefonía. Para lo cual General Electric envía un transmisor como muestra el cual no logra este objetivo debido a ciertos rumores sobre la supuesta utilización del mismo para emitir datos militares llevando a que las autoridades brasileñas negaran el permiso para el desembarco del transmisor, siguiendo viaje a Buenos Aires, donde también es denegado el permiso, optando las autoridades de la General Electric por derivarlo a Montevideo.

El vespertino "El Diario" del Uruguay así cubría la noticia el 6 de Noviembre de 1922: "El estudio esta instalado en los altos del Hotel Florida, luego de un fallido intento de instalarlo en el Cine Apolo. Para llegar a la radio, se tomo el ascensor, y al final hay que treparse a una escalera, para arribar a la azotea. La estación funciona con un motor de 6,5 HP, acoplado directamente a un generador de corriente continua de 2,000 voltios. El motor lleva un alternador de 88 voltios y 35 ciclos. La estación está equipada con 4 válvulas de 250 watts cada una, en tanto una quinta amplifica la voz recibida. La antena está colocada a 70 metros de altura, sobre el nivel del mar, en un plano libre de todo cruce de hilos telefónicos. Es, al momento, la estación más poderosa de América del Sur".

En tanto el 7 de Noviembre de 1922 su colega, La Mañana, publica: "Ayer, a las 5 pm, fue inaugurada la nueva Estación Paradizabal, instalada por la General Electric y propiedad del señor Santiago Paradizabal. Se trata de una estación de primer orden y con todos los elementos de esa novel rama de la ciencia"

Radio Paradizábal de identificaba de la siguiente manera: "Hola, hola… Pedimos a toda persona que oiga esta estación, a la distancia que sea, que quiera tener la amabilidad de avisarnos si nos oyen, en Casa Paradizábal, 18 de Julio 853, Montevideo". Difundía a continuación la programación del día: "Hoy habrá audición de 9 a 10:30 horas de la noche. Mañana habrá audición desde las 7 de la tarde. Gracias",


Revista Estación Paradizábal (1922)
La programación era enviada gratuitamente a todas las casas que disponían de aparatos receptores, por telegrama primero y luego a través de la "Revista Radiotelefónica semanal de la Estación Paradizábal".

También se publicitaba por la emisora los receptores de radio que ofertaba Casa Paradizábal: "A precio de costo, vendemos 500 receptores portátiles n°26, completos, con antena, teléfonos e instrucciones. Aproveche usted la alegría e instrucción que gratuitamente le brinda el aire y que por $12.00 la Casa Paradizábal vende"

Primera audición política del mundo


José Batlle y Ordóñez
El potencial de la incipiente radiotelefonía en aquel primer año de experiencia, no solo fue aprovechado para anunciar publicitariamente productos como cigarrillos Spinet y refrescos Trinaranjus, difundir música y charlas culturales, sino que también por los políticos de la época.

De esta forma, el 12 de noviembre de 1922, el ex presidente de la República, don José Batlle y Ordóñez, realizó lo que fue la primera transmisión política del mundo. Fue en favor del candidato de su partido, el ing. José Serrato quien obtendría el triunfo en las urnas.

Previo al mensaje de Batlle se escucho a un locutor anunciando: "Mas veloz que el rayo, tan rápido como la luz, el batllismo quiere llegar a todas partes, devorando 300.000 kilómetros por segundo, en todas las direcciones".

El día siguiente a la alocución, el matutino batllista, El Día, dio detalles de cómo fue aquella audición: "Se comenzó con el Himno nacional, seguido de la Marsellesa, el Himno a Garibaldi. Habló seguidamente Julio María Sosa y termino Ovidio Fernández Rios, con el Himno a Batlle".

Luego tomo la palabra Batlle y Ordóñez: "Correligionarios de todas las ciudades de la República. Recibid todos, en este mismo instante, el augurio feliz de la próxima victoria electoral que mi voz os lleva, salvando las distancias en alas del progreso, con la velocidad del pensamiento que os evoca”